HISTORIA DE GRANADA CUNDINAMARCA
Por:
Jairo Melo Castrellón
Cátedra de la Granadalogía
El haberse encontrado hachas y husos
de piedra, ollas de barro, cuevas con mantas, arcos y flechas, y ofrendas en
piedras en las partes altas del municipio de Granada, nos da la certeza de haber
sido habitada por los aborígenes de la región, pero el haber sido ubicados
estos elementos en sitios distantes, permite hacer el planteamiento de no haber
existido poblado indígena en el hoy territorio granadino, siendo posible, que
lo encontrado, hubiera pertenecido miembros de clanes familiares del pueblo
indígena de Subya (Subia).
En el mes de julio de 1.537, Juan de
Céspedes, Capitán del Real Ejercito Español, invade o “descubre” la región del
Sumapaz, iniciándose un nuevo proceso de tenencia de la tierra granadina,
convirtiendo las tierras aborígenes en Encomienda, Resguardo Indígena, Partido
o Corregimiento del Nuevo Reino de Granada y finalmente en Hacienda, de
propiedad de familias de abolengo español.

A comienzos de la centuria de 1.700,
la familia Umaña aparece como dueña de la mayor parte de tierras de la Sabana de Bogotá, en 1.774
adquieren la hacienda Tequendama y en 1.779 las montañas boscosas de El Soche,
que pertenecían a la hacienda Compañía de Jesús, ubicada en Fusagasugá, las
cuales incorporan al latifundio de Tequendama. El Soche la recibió en 1.854 Don
Raimundo Umaña, quien fallece en 1.916, la cual fue dividida en 7 sub haciendas
o estancias: El Soche como centro de todas las haciendas, donde está la casa de
Don Raimundo, construida en 1.910; “El Uchal”; “Guasimal Oriental”; Guasimal
Occidental; “Río Seco”; Santa Lucía” y “San Raimundo”, continuando siendo la
familia Umaña, su propietaria hasta el año de 1.934, cuando el Departamento
compra parte de la hacienda, para parcelarla y entregarla a los campesinos que
la estaban trabajando y reclamando. Los Umaña fueron muy apreciados por sus trabajadores.

Hacia el año de 1.895, algunos colonos
comienzan a internarse en las selvas de El Soche, para explotar la madera. En
1.903, Don Francisco Flórez, toma en arriendo a su amigo Raimundo, las montañas
de El Soche, para derribar la floresta y hacer potreros de hacienda de pastos, en
1.916 recibe en arriendo toda la hacienda, por parte de los herederos de Don
Raimundo para potrerizarla, lo que implicaba tumbar los árboles, explotar la
madera y con las raíces sacar carbón. Como la empresa era de gran magnitud, Don
Pacho procedió a importar maquinas aserradoras a vapor, montó aserraderos y
trajo unos 1.000 colonos en calidad de arrendatarios, a los que a medida que la
avanzada derribaban la montaña les iba dando tierras en parcelas de entre dos y
cuatro fanegadas, para que fueran viviendo en ellas y sacaran carbón, y cuando
acababan con esta, les daba otra para que hiciesen lo mismo, y así sucesivamente
se fueron extendiendo, poblando y haciendo cultivos, que años después fueron
las famosas “mejoras”, origen del gran pelito agrario.

Para el desarrollo de su empresa en El
Soche, Flórez “El Industrial de Cundinamarca”, construyó una red de caminos,
que se cruzaban en el punto donde hay es el casco urbano de Granada, por lo que
allí mandó a construir en 1.928, una casa de tabla como su centro
administrativo, conocida como “Casetablas”. La madera y el carbón que sacaban
los campesinos, lo transportaban en recuas de mulas, caballos, burros, yuntas
de bueyes y en carretas de madera; habían varios sitios, botaderos o puertas,
para el control de la producción, como Puerto López, Venecia y Sabaneta que era
el campamento grande de la empresa, con tienda, herrería, caballerizas,
potreros de remuda, fabrica de carros y carretas, hasta aquí traían lo
producido en la parte occidental del valle, que luego llevaban a la estación
del tren en “El Charquito” y lo de la parte oriental, hasta Aguabonita, donde
un sistema de cable lo subía hasta San Miguel, y luego llevada hasta la
estación del tren de “La Unión”
en Sibaté, y finalmente de estas estaciones, en tren hasta Bogotá al deposito
de maderas “El Listón”, propiedad de Flórez y los hermanos Caballero, los dueños
de la hacienda El Chocho.

Muchos de estos campesinos trabajaban en
aceptables condiciones, directamente como obreros de los Umaña, criando ganado
y cultivando trigo en las estancias de Guasimal y El Soche, pero la gran
mayoría, eran colonos provenientes de Cundinamarca y Boyacá, su horario de
trabajo incluido el de los niños mayores de 7 años, iba de 2:00 de la madrugada
a 8:00 de la noche, fueron personas muy pobres, sacrificadas y sufridas, sin
salud ni educación, ellos fueron de hacheros, labradores, aserradores,
carboneros, ceniceros, maquinistas, braceros, mineros y arrieros, de la epopéyica
empresa de Don Pacho, en una época en que llovía todos los días, convirtiendo
los caminos en impasables pantanos y empalizadas, por donde descalzos y
harapientos, transitaban aquellos héroes, forjadores de la raza, costumbres,
tradiciones, historia, mitos, leyendas, gastronomía y cultura agropecuaria
granadina.

Como las intenciones para El Soche
eran las de crear potreros ganaderos, los arrendatarios sembraban solo cultivos
para su supervivencia, pero como en El Chocho (Silvania), a raíz del mal trato
por parte de los administradores y reglamento de trabajo que violaba sus
derechos, se había creado una Revolución Agraria pro tierra propia de
trascendencia nacional, iniciada por el Agrarista Demóstenes Albañil, por lo
que los colonos de las sub haciendas de San Raimundo, La 22, Rió Seco y Santa
Helena, las más cercanas a El Chocho, también alegaron mejoras, se unieron y
beneficiaron de la revolución, creando para ello, la “Federación del Soche” y
la “Liga de Campesinos de San Raimundo”, quienes se reunían en la Casa de Juan Melo en Los
Puentes, con las otras organizaciones del Sumapaz, los líderes Comunistas
Erasmo Valencia y Gerardo Molina, y el Liberal Jorge Eliécer Gaitán.

La resección económica de 1.930 y la
alzada campesina, afectaron económicamente a Don Pacho, no pudiendo cumplir los
compromisos adquiridos con el Banco Hipotecario, entrando el Banco a manejar
las tierras, y para protegerlas, importó de Santander, a un grupo de hombres
bravos, a quienes se les conocía como los “Importados”, varones bien parados que
mantenía armados, encargándose de desalojar, controlar colonos y trabajar, presentándose
constantes zafarranchos y la famosa “Batalla de San Raimundo”, que dejó muertos.

En 1.932, los campesinos organizados,
buscaron al Dr. Carlos Lleras Restrepo, joven abogado que entonces tenía 26 años,
y se acercaban las elecciones para elegir a cuerpos colegiados a la Asamblea de Cundinamarca,
quien visitando la región, prometió que si salía elegido, presentaría una
Ordenanza por medio de la cual, el Gobierno Departamental, compraría haciendas para
parcelarlas. Y gracias a su gestión, la Asamblea de Cundinamarca por Ordenanza Nº 35 de
10 de mayo de 1.934, autorizó al Gobernador para realizar la adquisición y
parcelación de fincas rurales. Así, posteriormente, el Dr. Carlos Lleras
Restrepo, quien había adelantado estudios sociales, laborales y económicos en
estas haciendas, regresó a El Soche, y en la casa “La Vencedora”, de don Luís
Matiz Romero, dio las nuevas, de cómo había sido aprobada la mencionada
Ordenanza, y leyó y entregó a los sochenses, el Decreto de parcelación de las haciendas
Guasimal y Río Seco, avaluadas en $28.000 y $27.000 respectivamente.

Con el Decreto de Parcelación en sus
manos, los colonos comprendieron que necesitaban ahora contar con un centro
social propio e independiente, para acabar con el huerfanismo administrativo,
social, político y eclesiástico, a que los tubo sometidos Soacha, por lo que
aprovecharon la compra y parcelación de las haciendas, y sus excelentes
relaciones con el Dr. Carlos Lleras Restrepo, para crear un perímetro urbano,
donde levantar su pueblo, por lo que Lleras, por esa época Secretario de
Gobierno del Departamento, propició todo para el trazado y fundación del nuevo
pueblo.
Para la fundación de su caserío, el
cual sería conocido como “El Corregimiento El Soche”, el sitio más estratégico
era un arrabal de la hacienda Río Seco, potrero del que fue primer colono y
arrendatario, el señor “Manuel Parra”, por allí bajaba menos agua y era el
cruce de los caminos que venían de La 22, San Raimundo y El Chocho, Santa
Helena, Guasimal y Río Seco, por lo que aquí se concentraba la actividad, y se
formaba “El Camino del Relumbroso” que conducía a El Charquito. De todas maneras,
los colonos de Santa Helena, querían que se fundara en su estancia, por lo que
se debió realizar una reunión para votar y decidir, ganando los de “La Unión” (La 22, San Raimundo
y El Chocho, Santa Helena, Guasimal y Río Seco), por ser mayoría, y quienes
alegaban que este lugar de Casetablas, era el más central para todos.

El
día de la fundación de Granada, con el nombre de El Soche, fué el 16 de junio
de 1.934, fecha en que se inició el trazado del perímetro urbano, realizado por
la Comisión Topográfica
del Departamento, siendo los mismos sochenses, quienes hicieron el croquis del
pueblo, y “Casetablas” fue destinada por la Oficina Seccional
de Asuntos Sociales del Departamento, como la “Oficina de Parcelación de El
Soche”, empezando el trazado urbano desde allí, quedando esta, como “Lote 1 -
Manzana A”, y los lotes se vendieron a un valor proporcional a su tamaño, de un
centavo por vara cuadrada. Fueron los fundadores de Granada, por ser partícipes
y ya tener casa en el lugar (además de Casetablas): Manuel Parra, Luís Matiz y
Vicente González; construir las primeras casas: los señores Vicente González,
los hermanos Luís, Alfredo y Baldomero Matiz, Bercelio Romero, Pablo Aldana,
Hernando Hernández, Arturo Organista, Nicanor González, los Marcos Castro
(padre e hijo), José Ángel Bernal, Ramón Salgado y Ericinda de Luque, quien
montó el primer piqueteadero, donde vendía a los arrieros: tamales de
arracacha, sudado de cabeza y pelanga; los enviados por la gobernación a trazar
el pueblo: Manuel Cuellar Romero, Manuel Guzmán y Torres, Pedraza Flórez, los
cadeneros Antonio Estupiñán y Emilio Aponte; y el propiciador: Carlos Lleras
Restrepo.

En 1.936, dos años después de fundado
el caserío de El Soche, se le cambió el nombre por el de “Granada”, y fue
elevado a la categoría de Inspección Departamental de Policía de Soacha. Este
nuevo nombre supuestamente porque habían muchos árboles de este fruto, ó porque
otros departamentos tenían municipios llamados así y Cundinamarca no, ó en
honor a España y a Gonzalo Jiménez de Quezada quien comparaba a Soacha con su
amada Granada España, ó por haber sido la tierra natal de los Umaña. En este
mismo año, se creó la Feria Ganadera,
en 1.938 las primeras Ferias y “Fiestas de Parceleros”, en el 2.001 la Semana Cultural y en el 2.002
el Festival Departamental de la
Uchuva.